Mundo bebés Pediatra: Descubre 5 razones por las que debes visitarlo
Razones para visitar el pediatra

5 ocasiones importantes en las que debes visitar al pediatra

La llegada de un pequeño, sobre todo para padres primerizos, puede traer muchas dudas e inseguridades. Sin embargo, no es para que te preocupes, en esta etapa puedes contar con un gran aliado: ¡tu pediatra! Es él quien podrá orientarte sobre la mejor forma de cuidar a tu bebé para que crezca, se desarrolle y se convierta en un niño saludable y feliz.

 

Este profesional estará a tu lado y te orientará sobre la alimentación de tu bebé, su sueño y todo lo que puedes hacer para colaborar con su desarrollo. Además, te ayudará a lidiar con cualquier problema de salud que pueda surgir en el camino.

 

Durante la infancia, debes hacer visitas regulares a tu pediatra. Será él quien te indicará la frecuencia con la que debes ir. Así, podrá acompañar el desarrollo de tu pequeño, interfiriendo en los casos que lo vea necesario.

 

Sin embargo, pueden surgir ocasiones en los que necesites una ayuda extra. En las próximas líneas te diremos cómo saber en qué momentos debes acudir al pediatra con tu pequeño.

 

5 motivos para llevar a tu pequeño al pediatra

 

Llanto

El llanto será una de las primeras formas como tu bebé se comunicará contigo. Cuando empieza a llorar sabrás que necesita algo. Puede ser que tenga hambre o sueño, su pañal esté sucio, tenga frío, o que algo le incomode. Lo primero que debes hacer es identificar qué es lo que necesita y solucionar el problema. Al hacer esto podrás ver que se calma rápidamente.

 

No obstante, debes tomar en cuenta que existen otras molestias, como el nacimiento de los dientes, que suelen incomodar a los bebés. En las visitas de rutina, el pediatra te orientará sobre esto y te dirá cómo actuar para ayudar a aliviar a tu pequeño.

 

Pero si tu niño llora por un buen tiempo y a pesar de haberlo intentado calmar no identificas su molestia y continúa llorando, lo mejor es que lo lleves al doctor. Puede ser que sea algo sin importancia que no hayas logrado identificar, pero es él quien te orientará a cómo proceder en estas situaciones.

 

Fiebre alta

La fiebre es una señal de alerta, aunque no necesariamente quiere decir que tu hijo tenga algo serio.

 

Para eso es bueno entender un poco mejor este síntoma. La fiebre es parte de un mecanismo de defensa del cuerpo humano. En el caso de un ataque de algún virus o bacteria, el sistema inmunológico comienza a funcionar y el cuerpo se calienta.

 

Se puede considerar como fiebre la temperatura mayor a 37,5°. Si tu bebé tiene menos de tres meses y notas que empieza a tener fiebre, llévalo al pediatra. A medida que va creciendo, entenderás mejor cómo funciona esta señal de alerta y no necesitarás correr al hospital si le sube la temperatura.

 

Es por este motivo que tener un termómetro en casa es fundamental. Solo de esta forma podrás medir con precisión la temperatura de tu bebé y saber en qué momento debes buscar ayuda médica.

 

Si tu pequeño ya no es un bebé, puedes bajarle la temperatura en casa. Para esto se recomienda dejarlo lo más fresco posible. Quítale el exceso de ropa para que se refresque y disminuya su temperatura corporal. También puedes ayudarlo dándole un baño, nunca helado, un baño tibio es suficiente para facilitar que se enfríe naturalmente.

 

Otro consejo que podemos darte en los casos de fiebre son los paños fríos. Ponerle paños fríos en los pulsos, en la frente y en las axilas, también puede ayudar a regularle la temperatura. Además, es importante que lo hidrates con más frecuencia de lo habitual.

 

A esta altura, seguramente tu pediatra ya te ha recomendado algún remedio que puedes usar en el caso de haber fiebre. Sigue sus orientaciones y si aun así después de algunas horas no baja la temperatura, entonces es el momento de acudir al pediatra.

 

Es importante que observes si existen otros síntomas y comentarlos con el médico. Así, el diagnóstico será más rápido y tu pequeño pronto estará recuperado.

 

Apetito y deposiciones

Otra señal de alerta es el apetito del bebé y también sus deposiciones.

 

A pesar de que puede parecerte algo sin importancia, el apetito del bebé puede ser una señal de que alguna cosa no está muy bien. Si notas que tu bebé disminuye su frecuencia para lactar o demuestra desinterés en alimentarse es importante que lo lleves al médico, para determinar el origen.

 

Observar sus deposiciones también es importante. Claro que, si ya empieza a ingerir alimentos sólidos, encontrarás alguna variación. Sin embargo, algunos detalles pueden ser significativos, sobre todo relacionados con la consistencia.

 

Si notas que tu pequeño está con diarrea, es bueno intentar descubrir el origen. Algunos alimentos pueden causar este efecto natural, sin que signifique que tu hijo esté con algún padecimiento. Por ejemplo, la papaya y las ciruelas tienen efecto laxante y a ellos se unen todos los alimentos que contengan fibras. Estos pueden hacer que a tu bebé le dé una ligera diarrea. Por lo tanto, antes de ir al pediatra observa si no ingirió algún alimento con este efecto.

 

Así como hay alimentos con propiedad laxante, también existen otros que producen el efecto contrario. Podemos citar como ejemplos el arroz blanco y los alimentos producidos con harina refinada. Estos alimentos en exceso pueden causar estreñimiento. Por eso, deben ser usados moderadamente.

 

Si notas que las deposiciones de tu bebé no están asociadas a ningún alimento que haya consumido y sobre todo si existe algún otro síntoma, entonces sí, es recomendable llevarlo al pediatra.

 

Dificultad para respirar

La dificultad para respirar sí es un síntoma por el que se debe buscar ayuda médica. Si notas que tu bebé se agita con facilidad o tiene alguna dificultad al respirar, llévalo al doctor.

 

Las causas de este síntoma pueden ser las más diversas, algún problema en las vías respiratorias, alergias, atragantamiento, etc. Por eso es importante acudir al pediatra para descartar algo que pueda complicarse y darle el tratamiento adecuado para evitarle las molestias.

 

Traumatismos

Caídas y golpes son dos cosas frecuentes en la infancia de nuestros hijos. La gran mayoría no tendrá consecuencias serias, sin embargo, debemos tener cuidado con algunas de ellas.

 

En los primeros meses tu bebé puede caerse en algunas circunstancias. Si se da la vuelta mientras lo estás cambiando o si se rueda en una cama sin protección. Por eso, es fundamental que no lo dejes solo en estas situaciones. Pero en el caso que ocurra algún pequeño accidente, mantén la calma para que no lo asustes más de lo que ya está.

 

Una vez que haya pasado el susto, espera a que se calme e intenta descubrir si se ha golpeado la cabeza. Si tu pequeño continúa llorando o ves algo diferente, entonces lo mejor es acudir al médico. 

 

En algunos casos un golpe en la cabeza puede no dar señales inmediatas, por lo que si esto ocurre es mejor llevarlo al doctor. Así, te sacarás cualquier duda y evitarás cualquier problema futuro.

 

Cada visita de rutina al pediatra es una verdadera clase para los padres primerizos. Es ahí cuando aprenderás cómo reaccionar ante diversas situaciones naturales que ocurrirán a lo largo de toda la infancia de tus hijos.

 

Es natural que la llegada de un bebé traiga un poco de inseguridad. Pero mientras va creciendo, verás cómo aprendes a conocerlo mejor y a lidiar con acontecimientos de todo tipo, cada vez con mayor seguridad.

 

Consúltale todas tus dudas a tu pediatra. Por más que te parezcan obvias, es esencial que las aclares, nadie mejor que él para ayudarte en esta etapa.

 

¿Conoces a alguien que tiene un bebé o está a punto de tenerlo? Entonces compártele este artículo que seguramente le va a interesar.

 

Referencias Bibliográficas

Fiebre, un signo de alarma. (1 de diciembre de 2000) El Tiempo. Obtenido de https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1235139

La alimentación del bebe luego de los seis meses. (9 de diciembre de 2011) Colombia.com. Obtenido de https://www.colombia.com/vida-sana/nutricion/sdi/26843/la-alimentacion-del-bebe-luego-de-los-6-meses