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Nutrición infantil: la compota como una alternativa

Cuando vas a empezar los procesos de alimentación complementaria en tus hijos, es normal que surjan cientos de preguntas. Buscas, sin descanso, los mejores métodos para iniciar. Lo cierto es que no hay técnicas mágicas ni atajos para saltarse las fases del desarrollo nutricional de los más pequeños. En el camino, eso sí, hay alimentos y preparaciones que se convierten en aliados y que facilitan el paso por estas etapas. Uno de ellos es la compota.

 

Cada bebé es un mundo. Eso lo sabes bien, tú bebé es único. Por eso, la alimentación complementaria debe ser personalizada. Sin embargo, hay grupos de alimentos que son indispensables para cualquier ser humano: la incorporación de verduras y frutas en la dieta es esencial.

 

¡Descubre cómo aprovechar sus beneficios con la preparación de compotas!

 

Antes de preparar la compota

Es importante recordar que lo más recomendado por nutricionistas infantiles es que el primer acercamiento a cualquier alimento sea individualizado. Es decir, no se deberían mezclar varios ingredientes en una sola preparación. Si vas a hacer una compota, que sea de una sola fruta o verdura. Esto tiene que ver con el proceso de adaptación de tu bebé a los nuevos alimentos y con el cuidado ante posibles reacciones alérgicas.

 

¿Sabes qué es la regla de los tres días?

La regla de los tres días es un método muy utilizado en el mundo de la alimentación complementaria. Consiste en ofrecer a tu bebé un solo alimento durante tres días seguidos. Así, podrás asegurarte de que su tolerancia sea correcta.

 

Por eso, las compotas de un solo alimento son apropiadas para empezar. Son ligeras, fáciles de digerir, evitan el reflujo gastroesofágico y, por su textura, son una buena alternativa para llevar a cabo esa transición alimentaria. Además, una compota fría ayudará a aliviar las incomodidades y los malestares del proceso de dentición.

 

La mejor forma de hacer compotas de verduras

Vas a ver que no hay ningún misterio. Lo único que necesitas son ingredientes frescos. Aunque puedes utilizar las de tu preferencia, hoy te sugerimos estas recetas fáciles, deliciosas y coloridas que aportarán una gran cantidad de nutrientes a tu bebé.

 

Compota de zanahoria

La zanahoria es una fuente importante de vitamina A y potasio. Para prepararla en compota, solo debes lavar y pelar las zanahorias, cortarlas en rodajas y cocinarlas en agua hervida (15 minutos). Cuando notes que están blandas, retíralas y bátelas con un poco de agua hasta que se conviertan en puré.

 

Compota de calabacín

Esta receta es rica en minerales, vitamina C y potasio. Pon a hervir medio litro de agua, agrega un calabacín mediano (bien lavado y cortado en trozos pequeños) y deja que se cueza de cinco o siete minutos. Después, solo es cuestión de batirlo hasta que no queden grumos.

 

Deliciosas y nutritivas compotas de frutas

Las compotas de frutas pueden resultar incluso más sencillas que las de verduras. No es necesario realizar el paso de la cocción. Podrías lavarlas, cortarlas, licuarlas y servirlas directamente. Esto es útil si requieres de un alimento inmediato. Si lo que quieres es preparar la compota y guardarla para otro momento, lo mejor es cocinar la fruta.

 

Compota de manzana

La compota de manzana es una de las opciones más conocidas. Aporta una gran cantidad de fibra y potasio. Solo debes lavar la manzana, picarla y retirar el corazón de la fruta. Ponla a cocer en agua durante 15 minutos y, después de retirarla, la trituras hasta que tenga la textura de papilla.

 

No olvides que en el mercado también hay buenas opciones. Las marcas Mah y Gerber, por ejemplo, ofrecen alternativas orgánicas, sin azúcar añadida, sin colorantes ni sabores artificiales y de un solo ingrediente.

 

En todo caso, lo más importante es que estés pendiente de cualquier reacción de tu bebé y que las frutas y verduras hagan parte de su alimentación desde las edades más tempranas.

 

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Referencias Bibliográficas:

Vicuña G. (2015). Elaboración de compota a base de frutas y quinua (Chenopodium quinoa) como alimento complementario para infantes. Escuela Agrícola Panamericana.