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alimentación consciente

Importancia de la alimentación consciente en nuestra vida

La alimentación consciente es la habilidad de colocar nuestra completa atención al momento de alimentarnos. Cuando pensamos en alimentarnos, consideramos el proceso como instintivo, pero sin duda deberíamos considerarlo un proceso racional.

 

La alimentación consciente requiere elecciones inteligentes de alimentos, cantidades adecuadas, combinaciones de preparaciones llamativas, entre otras características. No obstante, no es lo único que se requiere.

 

Si queremos comenzar a tener una alimentación consciente, necesitamos concentrarnos en varias cosas. Como los pensamientos, emociones, sensaciones físicas y conductas que tienen lugar antes, durante y después de alimentarnos. En conjunto, lo anterior nos permitirá múltiples beneficios, el principal de ellos, tener un estilo de vida saludable.

 

A continuación, presentaremos algunas estrategias que promueven esta disciplina.

 

Estrategias de alimentación consciente para tener en cuenta

Es importante planificar las compras del mercado

La alimentación saludable requiere de planificación, así como técnicas de preparación que generen variedad y estimulen los sentidos. Es importante resaltar el trabajo de algunos almacenes de cadena, que crean espacios para mundos saludables.

 

Al momento de ir a comprar el mercado, sugerimos planificar las compras bajo los siguientes parámetros:

  • Elegir variedad de frutas y verduras de diversos colores, ya que estas poseen abundantes nutrientes, vitaminas y minerales.
  • Verificar las fechas de vencimiento de todos los productos que elijamos.
  • Tener en la mente los menús a preparar, de los cuales se derivarán los alimentos que compraremos.
  • Elegir alimentos de toda la pirámide alimenticia.

 

¿Cuáles son los riesgos de no consumir los alimentos adecuados?

En la actualidad, varias investigaciones han mostrado que enfermedades como la obesidad, la hipertensión, diabetes, osteoporosis y cáncer, tienen una relación estrecha con los inadecuados hábitos de alimentación. Estas enfermedades están relacionadas con el consumo elevado de sal, grasas y azúcares. Además, también se relacionan con un bajo consumo de frutas y verduras. Lo cual conlleva a privar el organismo del aporte de fibra, vitaminas y minerales.

 

La alimentación consciente requiere el tiempo adecuado

Nuestra sociedad avanza rápidamente lo que nos obliga a que nuestra rutina se desarrolle de la misma forma. Es ideal masticar cada bocado al menos 15 a 20 veces. Esto nos permitirá consumir los alimentos en el tiempo necesario. No hacerlo, implica no tener sensación de saciedad y obligar al cuerpo a consumir más de lo que necesita. Esto sucede porque el estómago y el cerebro no logran sentirse satisfechos cuando los alimentos se consumen demasiado rápido. Lo anterior, conlleva a ganar peso de forma inconsciente por comer más de lo necesario (Dapcich, 2008).

 

Alimentarnos sin distracciones

Frecuentemente nos sentamos a la mesa en compañía de muchos aparatos electrónicos. Estos malos hábitos deterioran la concentración durante la alimentación.

Por otra parte, cuando nos alimentamos, nuestro tracto gastrointestinal requiere de sangre y oxígeno suficiente para el proceso de la digestión. Realizar varias actividades mientras consumimos los alimentos impiden el flujo sanguíneo necesario para el funcionamiento del sistema digestivo. Por lo que la digestión se hará más lenta.

Mantener nuestra atención durante los tiempos de alimentación, es la clave para tener una alimentación y un estilo de vida saludable. No obstante, no es su único beneficio. La alimentación consciente nos permite fortalecer nuestros vínculos familiares y sociales (Piña, 2014). Anímate a intentar esta práctica.

 

Es tiempo de vivir Saludable

 

 

Referencias Bibliográficas:

Dapcich, V. (2008). Consejos para una Alimentación Saludable. SENC & SemFYC. Vol. 1, No. 1, pp 1-42.
Piña, P. A. (2014). Cultura y alimentación. Aspectos fundamentales para una visión comprensiva de la alimentación humana. Anales de Antropología (Vol. 48, No. 1, pp. 11-31).