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Mundo saludable
Lo que no sabías sobre la intolerancia a la lactosa

Lo que no sabías sobre la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa es uno de los dolores de cabeza más frecuentes, si hablamos de trastornos del organismo. Y es que cerca del 70 % de la población mundial sufre de esta condición médica que es más frecuente en razas asiáticas, árabes, africanas y latinoamericanas. Por ejemplo, en Colombia cerca de un 50 % de su población tiene esta condición (Arango, Ayala, Muñoz y Messing, 2006).

 

Si eres una de esas personas que presenta hinchazón en el estómago, náuseas o dolor abdominal al consumir lácteos, esta información es para ti.

 

¿Por qué se produce la intolerancia a la lactosa?

Las personas con intolerancia a la leche de vaca, mantequillas o cualquier otro producto que contiene lactosa, suelen carecer de una enzima llamada Lactasa. Esta enzima es la encargada de digerir la lactosa y dividirla en azúcares simples para ser absorbida y transportada a través del torrente sanguíneo. Por eso, cuando el intestino delgado no produce la cantidad suficiente de esta enzima, aparecen los síntomas.

 

En algunos casos, esta situación se presenta por trastornos como la obstrucción intestinal, que si se trata de manera adecuada, puede ayudar a eliminar los síntomas de la intolerancia.

 

¿Cómo saber si tienes intolerancia a la lactosa y no otro trastorno del metabolismo?

Esta condición se suele confundir con otros padecimientos del organismo, tales como el síndrome del intestino irritable que puede tener síntomas similares. Por eso, lo recomendable es que te realices exámenes diagnósticos para confirmar que efectivamente tu cuerpo tiene ciertas reacciones por el consumo de la lactosa. Los exámenes para determinar la intolerancia son:

 

Prueba de tolerancia a la lactosa

Es una prueba de sangre que se realiza con el fin de medir la capacidad de los intestinos al momento de descomponer la lactosa. Este test busca específicamente la presencia de glucosa en la sangre. Durante el procedimiento se toman muestras de sangre, antes y después de beber un líquido con lactosa para analizar el comportamiento sanguíneo.

 

Prueba de hidrógeno en el aliento

Este es uno de los métodos más utilizados. Primero, se le pide al paciente que respire dentro de un recipiente específico, luego, la persona bebe un líquido con lactosa y se repite varias veces las muestras de respiración. El propósito es el de medir el nivel de hidrógeno exhalado.

 

En condiciones normales hay muy poco hidrógeno en la respiración. Cuando se presentan altos niveles de hidrógeno, significa que el cuerpo tiene problemas al descomponer la lactosa.

 

Prueba de acidez en las heces

Se aplica especialmente en los niños pequeños. A través de una muestra de materia fecal se analizan las heces y si presentan mayor acidez de la normal, esto se traduce en una mala absorción de la lactosa.

 

¿Qué tipo de tratamientos debes seguir cuando tienes intolerancia a la lactosa?

Existen medicamentos que contienen lactasa. Al tomarlos en tabletas o gotas, antes de consumir lácteos, ayudan a disminuir los síntomas. Sin embargo, este tipo de tratamiento no es recomendable para niños, mujeres embarazadas o lactantes. Por ello, siempre se debe consultar al médico antes de consumirlos.

 

En ocasiones el tratamiento dependerá de la causa de la intolerancia a la lactosa. Cuando se trata de problemas intestinales, el médico indicará el procedimiento a seguir. Si el problema tiene que ver directamente con la lactasa, el profesional recomendará acciones para controlar los síntomas.

 

Sin embargo, una vez has confirmado que eres intolerante a la lactosa, lo primero que tu médico te recomendará es iniciar un nuevo plan de alimentación que limite el consumo de alimentos a base de esta.

 

¿Qué tipo de dieta se recomienda para controlar los síntomas?

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2006), “la leche supone una contribución importante para satisfacer las necesidades corporales de calcio, magnesio, selenio, riboflavina, vitamina B12 y ácido pantoténico (vitamina B5)”. Por eso, las dietas recomendadas para intolerantes a la lactosa, incluyen el consumo de productos que contienen estos nutrientes, para tener una alimentación balanceada y segura, sin necesidad de consumir lácteos.

 

Por su parte, el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (2018) afirma que muchas personas con esta condición podrían consumir hasta 12 gramos de lactosa sin presentar síntomas o teniendo unos muy leves. No obstante, la cantidad de lácteos a consumir debe ser determinada por el médico tratante.

 

Es importante tener en cuenta que, al disminuir el consumo de lácteos, tu cuerpo carecerá de vitamina D y Calcio. Ambos los debes consumir a diario para no bajar sus niveles. Si quieres obtener más vitamina D, debes consumir huevos, hígado y pescado. Si quieres aumentar el consumo de calcio para sustituir algunos alimentos lácteos, puedes optar por brócoli, almendras, tofu, bebida de soya, sardinas o salmón, entre otros.

 

¿Qué tipo de productos debes evitar?

Todo dependerá del grado de intolerancia que tengas. Si la intolerancia es mínima, puedes consumir productos con bajas cantidades de lactosa como queso crema, queso suizo o parmesano e incluso leche reducida en lactosa. Si la intolerancia es severa, los síntomas vendrán cuando consumas productos que tienen algo de lactosa, como panes o pasteles. Por eso, se recomienda que, de acuerdo a tu caso, disminuyas el consumo de lactosa o la reemplaces por productos que aportan sus mismos nutrientes.

 

¿Existen alimentos especiales para intolerantes a la lactosa?

En el mercado se encuentran diversos productos para personas que no toleran la lactosa, tales como las leches sin lactosa o bajas en lactosa. Estos alimentos tienen una cantidad similar de vitaminas, minerales y valor energético de la leche de vaca.

 

A su vez, el consumo de probióticos también puede ayudar, pues en algunos casos disminuyen los síntomas y aportan calcio. Se sugiere tomar yogures con probióticos, ya que son fermentados con menores cantidades de lactosa. Además, las bacterias que contienen generan una enzima que ayuda a combatir la acidez estomacal (FAO, 2006).

 

También puedes encontrar sustitutos de la leche tales como bebidas vegetales, a base de soya, almendras o arroz; quesos de leche de almendras, yogut o queso de soya, crema agria de soya, entre otros.

 

Algunas recomendaciones adicionales

No se trata de eliminar del todo los productos lácteos, tienes la opción de consumir productos que pueden sustituirlos o complementarlos. Cada vez hay más opciones en el mercado y una gran variedad de productos a elegir.

Acompaña estos nuevos hábitos revisando las etiquetas de los productos alimenticios que consumes. No te autodiagnostiques y menos te automediques. Recuerda acudir siempre un médico o nutricionista ante cualquier duda que tengas. Por último, no olvides tomar el sol de la mañana, preferiblemente entre las 6 am a 10 am que es el que te aportará la vitamina D.


Es tiempo de vivir Saludable



Referencias bibliográficas:

Argüelles, F. y Casellas, F. (2017). Puesta al día en común en la intolerancia a la lactosa. Fundación Española del Aparato Digestivo. Recuperado de: https://senpe.com/documentacion/privado/7-puesta-al-dia-en-comun-en-la-intolerancia-a-la-lactosa.pdf